jueves 23 de octubre de 2008

La soga en la casa del niño

El sábado último participé en la presentación del libro Globalización de la industria cultural del entretenimiento y su impacto en la publicidad para niños en la Universidad César Vallejo de Los Olivos.

Se trata de la tesis de posgrado de Eliana Novoa Ramírez que fue premiada este año en el Concurso de Tesis de Posgrado convocado por la Asamblea Nacional de Rectores (ANR). La autora dictó en esta ocasión una conferencia magistral.

El trabajo, 303 páginas, editado por la ANR, investiga con hondura el sistema comunicacional que rige en el orbe capitalista y señala, con rigor y precisión, cómo se manifiesta la globalización en la esfera de la publicidad, en particular la encaminada a programas infantiles de TV.

Lo que aparece, descarnadamente, es una red transnacional que, a través de la prensa, la TV, la radio e Internet promueve el consumismo de dulces, caramelos, muñecas o lo que fuere, en una perfecta coordinación de imágenes, fabricación industrial, programas, temporadas. No hay piezas sueltas. La orquestación es mundial.

La autora pone como ejemplo los filmes de Star Wars, “la producción más influyente en la historia del cine mundial, porque ha logrado posicionar todo tipo de merchandising imaginable durante más de 30 años: historietas, action figures, stickers, afiches, espadas de luz, máscaras, camisetas, disfraces, muñecos, naves, videojuegos, etc.”.

Eliana Novoa anota que en estudios realizados en periódicos y revistas latinoamericanos se ha determinado que aproximadamente entre el 30% y el 50% del espacio se vende a los anunciantes. En Guatemala, informa, los anuncios comerciales de TV cubren el 50% del tiempo de difusión.

La televisión es el medio preferido de los niños del tercer mundo, y a ella pueden dedicar entre cuatro y seis horas diarias.

Hace algunos años el poeta alemán Hans Magnus Enzensberger publicó en el semanario Der Spiegel (El Espejo) un extenso y novedoso ensayo en que considera que la televisión es el grado cero de la comunicación. La televisión, afirma allí, es ante todo espectáculo. En eso consiste su esplendor y su miseria. La prueba, aducía el poeta, es que si ponemos a un niño de cinco años ante un televisor no entenderá nada del contenido, pero se agitará con las imágenes.

Notable es sin duda que esta Universidad, situada en un área de afluente sector popular, haya propiciado el acto.

El evento fue organizado por la Oficina de Investigación, que dirige la doctora Haydee Cárdenas de Jurado. Ella, Denis Vargas y yo fuimos los comentaristas. El magíster Juan Manuel Pacheco abrió el acto. Hizo la presentación la magíster Karina Cárdenas.

Me sorprendió la concurrencia nutrida y el vivo interés de los estudiantes, en particular las jóvenes de este animoso Cono Norte.
 
Abril 2008 | Diseñado por Leonardo